El Informe Internacional de Seguridad de la IA 2026 destaca las crecientes preocupaciones en torno a los fallos de la IA, como la información fabricada, los resultados defectuosos, los consejos engañosos y el creciente riesgo de pérdida de control a medida que los sistemas se vuelven más autónomos y capaces de eludir evaluaciones. Estos riesgos no solo provienen del tamaño del modelo; provienen de datos concentrados, validación opaca y incentivos desalineados. Si la IA se entrena y evalúa dentro de canales estrechos, los fallos escalan tan rápido como las capacidades. Ecosistemas descentralizados como el que estamos desarrollando abordan esto en la capa de infraestructura al distribuir las fuentes de datos de IA, ampliar la validación y alinear los incentivos para que los contribuyentes sean recompensados por la calidad y la transparencia. Entradas más diversas, supervisión descentralizada y participación trazable crean bases más sólidas para la fiabilidad y reducen la fragilidad sistémica. A medida que la IA avanza, la seguridad no vendrá solo del control. Vendrá de una infraestructura mejor, más justa y más distribuida. 🔗 Fuente: