El panorama global de la IA está muy desequilibrado. El acceso a la potencia de cálculo y al hardware avanzado está concentrado en un pequeño número de centros, y la mayoría de los grandes modelos de lenguaje se entrenan principalmente con datos en inglés. Como se destaca en un reciente artículo del Foro Económico Mundial, esta concentración no solo moldea los mercados: también moldea qué conocimientos, culturas y perspectivas se integran en la próxima generación de tecnología. La IA no solo refleja la inteligencia; refleja quién la construye, quién la financia y de qué datos aprende. Un ecosistema más distribuido y alimentado por humanos puede cambiar eso. Al ampliar las fuentes de datos, aumentar la representación lingüística y descentralizar la participación, podemos construir sistemas que sirvan a más comunidades, no solo a las más dotadas de recursos. El futuro de la IA debería ser plural, no concentrado. ¿Romperemos las fronteras juntos? 🔗Fuente: